Y no lo decimos nosotros, lo apunta un estudio reciente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), que afirma que todos los sistemas “domésticos” para la depilación en el hogar surgidos en los últimos años no suponen una solución tan efectiva como apuntan ser.

“Es muy importante tener en cuenta las categorías de estos aparatos. Algunos son de uso exclusivo médico, precisamente los que tienen suficiente energía como para destruir la raíz del vello”, apunta la vocal de la Asociación, María Teresa Gutiérrez Salmerón.

Por tanto, podemos deducir que los sistemas de láser que se venden para ser utilizados en casa –cuyos precios suelen ir de los 300 a los 600 euros aproximadamente- tienen menos energía y, por tanto, son menos eficaces de lo que creemos: “Lo que sí se consigue es retrasar el crecimiento del vello más que otros sistemas como la cera o las depiladoras. El usuario deberá valorar si le compensa el sistema”, añade.

Sabemos que no son tan eficaces como pretenden hacernos creer pero, ¿qué hay de sus efectos secundarios? Según afirma la Academia, no debemos preocuparnos porque, al ser menor su eficacia, los riesgos de quemaduras también lo son si se siguen las instrucciones de uso con atención.

Los productos domésticos de fotodepilación son, en conclusión, una buena opción si lo queremos es aumentar el tiempo entre depilaciones, pero no la mejor si lo que pretendemos es librarnos del pelo para siempre: “Si lo que se quiere es una depilación permanente, así como la garantía de que no vayan a sufrir ningún riesgo adverso, desde la AEDV aconsejamos que se pongan en manos de un centro médico”.