Uno de los temas que más preocupan a los hombres con respecto a la estética es sin duda la pérdida del pelo, que afecta a un 25 % de los varones españoles de 25 años y hasta a un 40% de los hombres de 40 años.
Las causas de este problema son de todo tipo, aunque juegan un papel importante los factores genéticos, que predisponen a sufrir alopecia; determinadas enfermedades o altas fiebres que pueden provocar un trastorno que lleve a estos efectos; problemas hormonales, una mala alimentación… y uno de los más importantes: el estrés.
Obviamente, existen factores que quedan fuera de nuestro alcance, pero sí hay determinados consejos que podemos seguir o tener en cuenta a la hora de prevenir la pérdida de pelo o, al menos, controlarla. Apúntatelos y deja de preocuparte.
- 1.- Lo más importante de todo sí está en tu mano: aprende a controlar el estrés. De acuerdo, eres una persona muy activa y nerviosa pero, por tu bien (y no solo con respecto a este tema), debes aprender a tomarte las cosas con mucha más calma. ¿por qué no pruebas a abandonar las bebidas excitantes? ¿Y a practicar un poco de deporte? Acabarás con todo ese exceso de energía, dormirás mejor y generarás endorfinas, la hormona de la felicidad.
- 2.- Si nos cuidamos por fuera y por dentro, no podemos descuidar nuestra alimentación. Ya sabemos cuán importante es, pero ¿a que no sabías que juega un importante papel en la pérdida de pelo? Consumir toda el agua que necesitas, así como una alta cantidad de frutas, verduras y proteínas puede ser una buena forma de protegernos ante este problema. Una cosa más: ¡Evita los fritos!
- 3.- Cuida tu pelo: resulta obvio, ¿no? Pues muchas veces se nos olvida. Lo único que tienes que hacer es no utilizar productos capilares demasiado abrasivos, proteger tu pelo del sol, peinarte con un cepillo de cedras naturales y secarlo a temperatura ambiente.
Si aún así no consigues frenar la caída de cabello, lo mejor es que optes por ayuda experta, que te aconsejará cuál es la mejor opción para ti. Tranquilo, porque hay muchas: desde tratamientos clásicos con medicinas, geles y lociones que se aplican directamente sobre el cabello, hasta prótesis y trasplantes para casos no tratables. Ya lo sabes: ¡prevenir es curar!



