Seguramente estarás pensando que lo has probado todo, que no hay ningún remedio ni producto que te haya servido en el pasado para acabar con tan desagradable hábito, pero tenemos que tranquilizarte y asegurarte que aún hay remedio para ti, así que tranquila.

Lo primero, y aunque te parezca lógico, es comenzar por un examen de conciencia y ser consciente, desde el fondo de nosotros mismos, que deseamos con todas nuestras fuerzas tener unas uñas sanas, bonitas y fuerte. Así, este tipo de pensamientos harán que tengamos mucha más fuerza de voluntad y nos enfrentemos a nuestro reto con muchas más ganas.

Segundo consejo evidente pero a veces olvidado: démonos unos días de margen. Es cierto que durante los tres primeros días sin comernos las uñas no veremos resultados, pero si dejamos pasar una semana, por ejemplo, nos sorprenderemos por los mismos y eso nos animará a continuar adelante con nuestros objetivos.

Sea como fuere, y si estos consejos te parecen insuficientes, apúntate estos pequeños truquitos que puedes llevar a cabo… para tener las uñas que siempre deseaste tener. Atenta.

  • 1. Sí, quizá lo hayas probado ya, pero es indispensable que incorpores uno de esos productos cuyo olor y sabor hacen que nos alejemos de nuestras uñas. Presta atención al adquirirlos, porque algunos incluso sirven para fortificar uñas y cutículas, con lo que mataremos dos pájaros de un tiro.
  • 2. Ponlas bonitas y préstales la atención que se merecen: así es. Se tratará de un reto mucho más fácil si, en vez de tener mal las pieles o llevarlas sin color, nos aplicamos un esmalte de uñas bonito, las limamos…. Si las vemos cuidadas, crecerán nuestras ganas por vernos con las uñas que siempre deseamos tener.
  • 3. Ten una lima de uñas a mano. ¿Sabías que uno de los problemas más grandes con los que nos encontramos al dejar de comernos las uñas es, precisamente, que sin darnos cuenta caemos en un momento dado en nuestro vicio y después no podemos parar y no dejamos de ensañarnos con esa uña en particular? Si, una vez rota, optamos por limarla y arreglarla en vez de seguir mordiéndola, nuestro esfuerzo no habrá sido en vano.
  • 4. ¿Lo has probado todo y nada ha funcionado? ¿Qué tal si optamos por las uñas de gel o las postizas que venden en las tiendas de belleza? Al colocárnoslas, seremos incapaces de morder nuestras propias uñas, que seguirán creciendo por debajo, fuertes y naturales.
  • Un último empujón: ¿sabías que son muy pocas las personas que consiguen dejar de morderse las uñas y recaen en su hábito? Los resultados son tan impresionantes que descubrirás que ese hábito no valía la pena… ¡Pruébalo!