En su día te contamos todos los usos y beneficios de otra práctica milenaria, el Yoga, pero hoy queremos presentarte otra igual de interesante llamada Thai Chi y practicada por millones de personas en todo el mundo, especialmente en los últimos años, cuando la mayoría de gimnasios occidentales lo han incorporado a sus clases y sesiones regulares.
Básicamente, el objetivo de esta práctica consiste en conectar cuerpo y mente a través de una serie de ejercicios y posturas de movimientos lentos, controlando especialmente la flexibilidad y la respiración, además de una enorme capacidad de concentración.
Nacido como derivado de las artes marciales, el Thai Chi tiene como objetivo principal trabajar el autocontrol físico y psíquico, centrándose especialmente en esa capacidad para mantenerse alerta y con los cinco sentidos a punto.
Relacionado con la medicina tradicional china, son muchos los beneficios señalados por sus defensores: además de aumentar ese autocontrol y contribuir a eliminar el estrés para relajarnos, el Thai Chi puede servir para aumentar nuestra flexibilidad, nuestro tono muscular o nuestro quilibro.
Por si eso fuera poco, se dice también que puede acabar con trastornos emocionales del tipo de las depresiones leves, que es positivo para luchar contra los problemas renales y que es muy beneficioso para nuestros sistemas nervioso y digestivo. Completo, ¿no?
Una última recomendación: está especialmente recomendado también para aquellos que sufran problemas posturales, y puede sr practicado, a diversos niveles, por personas de todas las edades y condiciones físicas. ¿Lo mejor? Practicarlo, si puedes, al aire libre. Descubrirás así una forma de ponerte a hacer ejercicio, mejorar tu nivel de estrés y disfrutar de aire puro. ¿Aún no te hemos convencido?



