Lo hemos repetido por activa y por pasiva, pero el surgimiento de este tipo de estudios no sirve sino para darnos más argumentos. Lo que debemos preguntarnos es: ¿Sabemos hasta qué punto influye nuestra alimentación en el resto de esferas de nuestras vidas?

Eso es lo que debió plantearse el conocidísimo y mediático cocinero Jamie Oliver al comenzar la investigación que se ha hecho pública estos días, cuya conclusión ha resultado ser una relación directa entre un plan alimenticio saludable y un buen rendimiento escolar.

Concretamente,  los “conejillos de indias” fueron los alumnos de 11 años de un colegio de Greenwich, al sur de Londres , donde durante un tiempo determinado se sustituyeron las grasas (alimentos como los nuggets de pollo, las hamburguesas, las patatas fritas o las salchichas) por el típico Roast Beef, judías, pescado, pastel de verduras, las lentejas y la fruta.

¿Qué fue lo que ocurrió? Pues que además de reducir en un 15% el absentismo escolar por enfermedad, los alumnos mejoraron sus calificaciones en lengua en casi un 5% y un 6% en matemáticas.

Bajo el lema “Feed me better “ (“Aliméntame mejor”), el estudio ha servido para demostrar la relación directa que nuestra alimentación tiene sobre aspectos como el rendimiento escolar, que puede hacerse extensible a nuestra carrera profesional y a nuestra capacidad de concentración en general.