Hemos oído hablar del peeling en multitud de ocasiones, pero muchos no saben a qué nos referimos cuando hablamos de este tratamiento de belleza en concreto.
De la misma forma en que ocurre con las dietas y los planes de adelgazamiento, el peeling es una técnica estética que requiere atender a las características personales de cada persona, con lo que es importante que sea realizado por personal médico especializado.
Traducido del inglés como “exfoliación”, el peeling es un tratamiento que sirve para eliminar las células muertas de la capa más superficial de nuestra piel.
Lo que se consigue al llevarlo a cabo es, básicamente, que aumenta la luminosidad de nuestro rostro, dándole un aspecto mucho más saludable y generando la aparición de nuevas células. Siguiendo el proceso natural de nuestro metabolismo, esta regeneración de células se lleva a cabo de forma automática una vez al mes aproximadamente.
Cuando nos sometemos a un tratamiento de peeling, sin embargo, lo que hacemos es acelerar estos efectos beneficiosos para nuestra piel, consiguiendo mantener siempre ese estado de la piel ideal.
Para que os hagáis una idea, existen dos tipos básicos de peeling: por un lado, uno más superficial que se consigue aplicando una serie de productos con micropartículas que arrastran esas células muertas; y uno un poco más complejo conocido como “peeling químico”, que a través de una serie de ácidos trabaja hasta una capa menos superficial de nuestra piel.
Ya lo sabes, si quieres lucir una piel sana y envidiable solo tienes que consultar con tu especialista… ¡Está en tus manos!



