Te habrás dado cuenta ya de que nuestros hábitos y, en general, el estado de nuestro cuerpo, cambia radicalmente durante el verano. Factores como el calor o el hecho de que los días sean más largos trastocan por completo nuestros horarios y rutinas.
No solo solemos modificar nuestras horas de sueño, por ejemplo, sino que hacemos lo mismo con la comida, optando siempre por ingredientes más ligeros y fresquitos. En este sentido, el desayuno forma parte de nuestras comidas, con lo que debemos prestar una atención especial a cómo lo preparamos durante esta época del año.
Nuestro cuerpo, con estos factores condicionándolo, no tiene, obviamente, las mismas necesidades que en invierno. Y es por ello por lo que resulta interesante adaptarnos a ellas. Atent@s a cómo debe ser el desayuno perfecto en verano:
- 1. Hidratación: lo más importante es, de nuevo, la hidratación. En el caso del verano, esto resulta especialmente necesario ya que aumenta nuestra sudoración y, por tanto, perdemos líquido por culpa del calor. Los zumos naturales y las piezas de fruta serán nuestros mejores aliados.
- 2. Lácteos: si, obviamente, la leche caliente nos parece demasiado con el calor que estamos pasando, una buena opción es optar por el yogurt, al que podremos añadir tanto trozos de fruta como cereales.
- 3. ¿Otra opción? Aprovecha que puedes dedicarle más tiempo a este momento del día y opta por unas tostadas de pan del día. Verás qué apetitoso… ¡e igual de sano!



